jueves, 11 de febrero de 2016

LOS ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS. LOS EQUIPAMIENTOS DE USO PÚBLICO. LOS IMPACTOS DE LAS AF

EL TECO Y LAS ACTIVIDADES DE USO PÚBLICO EN LA RENPA ( red de espacios naturales protegidos de Andalucía )

  • Figuras de protección
  • Equipamientos de uso público
  • Impactos de las actividades físicas recreativas en el medio natural
  • La monitorización de las actividades

Los impactos de las actividades recreativas en el medio natural


Los impactos de las actividades recreativas en el medio natural

A continuación se consideran y describen los principales impactos potenciales de algunas de las actividades recreativas que con mayor frecuencia se realizan en los espacios naturales protegidos:

Senderismo

Bajo esta denominación se incluyen los paseos y recorridos a pie de distinta duración realizados en zonas recreativas y senderos existentes o adecuados para tal fin. En muchas ocasiones esta actividad también tiene lugar fuera de los senderos, siendo los efectos similares aunque la falta de un itinerario claro suele llevar a una proliferación incontrolada de nuevos senderos. El término de senderismo está ligado al concepto de sendero de gran recorrido. Éstos se desarrollaron en Francia y otros países europeos a mediados del siglo XX, en los que se recuperaron y señalizaron varios itinerarios. En la actualidad el término puede tener diferentes acepciones. Por una parte se interpreta como una actividad deportiva practicada en las redes de senderos de gran y pequeño recorrido; también se aplica a los desplazamientos a pie por áreas naturales con fines recreativos sin seguir itinerarios establecidos por las correspondientes federaciones, o bien como una forma de conocer la naturaleza interpretando adecuadamente lo que se encuentra o sucede a lo largo del camino. Esta última variante será la que más interese al monitor de espacios protegidos, pues recordemos que su función no será la de guía de montaña. En el desplazamiento a pie el pisoteo es la acción que tiene más efectos ecológicos negativos. Con respecto al suelo, la primera consecuencia es la destrucción de hojas y materiales acumulados que componen el horizonte superficial del humus. Esto conlleva una disminución del contenido en materia orgánica. La presión del pisoteo produce un incremento de la densidad del suelo que se compacta. Se reduce la macroporosidad y se impide la aireación, llegándose a una pérdida de la capacidad de infiltración del agua en el suelo.

El impacto más grave en las sendas es la erosión, cuyo desarrollo depende de las características del suelo, la pendiente, el nivel de uso y el propio diseño del sendero. La compactación, la pérdida de cubierta vegetal y la disminución de la capacidad de infiltración provocan un aumento de la escorrentía que tiene mayor poder erosivo. El agua se canaliza por los senderos que van progresando en anchura y profundidad para transformarse, en los casos más graves, en auténticos torrentes. Llegados a este punto, se modifican la escorrentía local y la red de drenaje. Al final, puede producirse la desestabilización de la ladera con movilización puntual de materiales. El pisoteo ocasiona daños directos en la vegetación e influye en la pérdida de vigor de las plantas, disminuyendo la regeneración. La pérdida de cubierta vegetal facilita la acción erosiva de las aguas de arroyada, que pueden producir la exposición de raíces. En términos de biomasa perdida, la apertura de senderos nuevos es uno de los mayores impactos en las áreas recreativas. La cuantía e intensidad de estos daños dependerán de los diferentes ambientes que atraviese el sendero (las turberas son más sensibles que las praderas de herbáceas). Cuando un sendero soporta un elevado tráfico, los visitantes tienden a ocupar bandas anejas al sendero, ampliando su anchura. En los lugares más emblemáticos de los espacios protegidos (cascadas, miradores), se producen retenciones en los senderos que soportan una elevada carga instantánea y algunos visitantes deciden acortar el tiempo de espera, saliendo de los senderos principales con el ánimo de superar los atascos. Estos comportamientos provocan la apertura de nuevos senderos alternativos al principal que conduce al centro de interés a visitar.

El senderismo causa molestias en las especies de mamíferos de mayor talla y estrés en especies sensibles, sobre todo si la actividad se realiza en épocas críticas (reproducción). Lógicamente, los senderos guiados están trazados alejados de los lugares sensibles para no producir estos impactos. Los senderos más usados suelen llevar un tratamiento del firme y ciertas medidas correctoras para evitar su rápido deterioro sobre todo en las zonas con mayor pendiente. Los senderos son utilizados habitualmente por diferentes tipos de usuarios (senderistas, visitas guiadas, bicicletas de montaña, caballerías). No siempre son compatibles estas actividades en los mismos senderos. Por ello el Programa de Uso Público de cada espacio protegido debe determinar cuál es el régimen de compatibilidad. La experiencia recreativa de cada usuario se verá afectada por las condiciones de desarrollo de la actividad. Por ejemplo, la satisfacción de un usuario de una ruta guiada variará si se encuentra en su recorrido con varios grupos guiados o con grupos de visitantes muy numerosos. De la misma forma su experiencia recreativa decrecerá si comparte el espacio con otras actividades que pueden ser molestas al paseante (rutas en todoterrenos, bicicletas de montaña, rutas ecuestres).

Acampada

La acampada libre en su día fue una de las actividades más dañinas en los espacios de carácter forestal como en el caso de las Sierras de Cazorla y Segura (antes de su declaración) y en los espacios naturales costeros. Actualmente la acampada organizada es una actividad restringida a áreas concretas convenientemente dotadas, señalizadas y gestionadas en los espacios protegidos, no estando permitida su práctica en algunos.

La instalación de tiendas en las áreas de  acampada lleva consigo operaciones de remoción y limpieza del suelo (rastrillado, retirada de piedras) que alteran el microrrelieve del terreno. Esto provoca efectos directos sobre la fauna invertebrada y la vegetación, reduciéndose la cubierta vegetal y dificultándose la germinación. Los surcos que se excavan alrededor de las tiendas contribuyen a acentuar los efectos negativos que se producen en el área ocupada. El suelo de estos lugares se compacta, pierde humedad y se modifica el microdrenaje, haciéndose prácticamente imposible la recuperación natural. En las áreas de acampada, los impactos son graduales y se distribuyen concéntricamente. En los núcleos ocupados por las tiendas disminuye la infiltración de agua, decrece la actividad de las raíces y desaparece la cubierta vegetal. La realización de fogatas lleva consigo la recogida de matorrales, ramas y tocones de árboles caídos. Estos juegan un importante papel en los ecosistemas forestales, pues son el hábitat para muchas especies. Su extracción para utilizarlos en fogatas provoca una disminución en la productividad del suelo y en la diversidad de especies. Normalmente, el área afectada es mayor que los núcleos centrales de acampada, considerando éstos como las superficies ocupadas por grupos de tiendas. La superficie ocupada por las fogatas es pequeña, si bien con impactos serios. Se altera la materia orgánica en profundidad y se destruye la cubierta vegetal, produciéndose una disminución de nutrientes, de la humedad y de la capacidad de infiltración del suelo. Los efectos en la vegetación son concéntricos y la cubierta vegetal llega a desaparecer en un 90% en los núcleos de acampada, siendo la germinación inexistente. En las zonas adyacentes o entre las parcelas de acampada, los daños en arbustos y árboles son muy evidentes por su empleo en fogatas y para infraestructura adicional (mástiles, piquetas, etc..). Además, los árboles sufren descortezamientos y daños por clavos, cuerdas y diverso utillaje. En zonas muy usadas, el descalce de raíces es común y los árboles maduros comienzan a perder vigor, por lo que pueden llegar a caer bajo situaciones desfavorables (tormentas, grandes nevadas). Las actividades que lleva consigo la acampada (tránsito por los alrededores, recogida de leñas, actividades de esparcimiento pasivo) también son otra fuente de impacto adicional. A pesar de estar dotadas con contenedores, el sobreuso de las zonas provoca la proliferación de basuras en los alrededores. Con respecto a la fauna, el principal impacto es la alteración directa de los hábitats. Los más afectados son algunos grupos de invertebrados, anfibios y reptiles y mamíferos de pequeña talla. El trasiego de usuarios produce molestias para algunas especies que optan por desplazarse a otros lugares. Las comunidades de aves y pequeños mamíferos pueden experimentar ciertos cambios, aumentando las especies oportunistas.

Vehículos

Los visitantes acceden a los espacios protegidos principalmente en vehículos (coches y motocicletas). Además en algunos espacios las rutas guiadas con vehículos todoterreno son uno de los servicios de uso público. El panorama se completa con una red de pistas que en ocasiones están accesibles al público. En todos los espacios existen aparcamientos convenientemente adecuados, normalmente en las entradas, para facilitar la visita a los lugares más significativos. Los principales impactos pueden derivarse del sobreuso y de la ubicación de estos aparcamientos. En algunas ocasiones estas áreas de estacionamiento han sido ensanchadas y los vehículos ocupan áreas adyacentes. En este apartado se describen los impactos de los estacionamientos no organizados y la circulación de cualquier vehículo por pistas no asfaltadas y campo abierto. En las zonas de circulación libre, el primer impacto es la destrucción directa de la cubierta vegetal, especialmente el estrato arbustivo. Las especies herbáceas también son más sensibles a la circulación de vehículos y desaparecen tras un uso intenso. Incluso con un nivel de uso pequeño la cubierta vegetal experimenta un rápido descenso. Tras el primer periodo de actividad, la cubierta herbácea tiende a recuperarse y con niveles de uso relativamente moderados puede llegar a ser mayor que las primeras veces que se utilizó el área. Esto se debe a que muchas de las especies originales son sustituidas por otras más resistentes. Después de sucesivos periodos de uso, el suelo se compacta y hay cambios en el microrelieve del área que impiden la germinación y regeneración de las semillas de las especies herbáceas. Esto ocurre fundamentalmente en aparcamientos, donde el suelo experimenta grandes cambios en sus características. Por ejemplo, la temperatura de superficies denudadas por rodaduras es superior en más de 5°C a la de zonas contiguas cubiertas tan solo por especies resistentes. La circulación de vehículos por pistas también tiene efectos perniciosos que dependen sobre todo de la ubicación, trazado y firme de la pista, además del nivel de uso. El problema más usual ocurre en aquellas pistas que no están preparadas para soportar un uso público, pues se diseñaron para usos ganaderos o forestales. Con respecto a la circulación fuera de pistas, la fragilidad del sustrato por el que se realiza la actividad determina la magnitud del daño ocasionado, pues las zonas volcánicas, las dunas y arenales, las turberas y los saladares son mucho más sensibles que las áreas boscosas abiertas y las praderas. La contaminación atmosférica puede llegar a ser un impacto importante en aparcamientos y pistas muy utilizadas. Lo mismo puede decirse del aumento de los niveles sonoros. El polvo levantado por los grupos de todoterrenos puede incidir sobre la cubierta vegetal del entorno de las pistas. Los atropellos de fauna son menos frecuentes que en las carreteras, pero en determinadas zonas y épocas pueden causar daños sobre las comunidades de anfibios y reptiles, y en menor medida mamíferos y aves. Estos daños se concretan en desequilibrios en la proporción de machos y hembras, pues los atropellos masivos se producen en época de reproducción. En ocasiones la cercanía a áreas sensibles es causa de molestias en determinadas especies. Se han comprobado efectos negativos de algunas pistas que discurrían por áreas de nidificación de algunas rapaces (quebrantahuesos, águila real, azor). La circulación por cauces de arroyos y ríos provoca alteraciones en las zonas de sedimentación y erosiona las márgenes, aparte de la alteración de los biotopos acuáticos.

Bicicleta de montaña

Las bicicletas de montaña tienen efectos análogos al senderismo. El trasiego por áreas sin senderos provoca la pérdida de vegetación en las bandas de rodadura, formándose auténticas redes de senderos, que en zonas de praderías de montaña son muy impactantes en el paisaje. Las sendas progresan en profundidad y alteran la escorrentía y red de drenaje. Los efectos sobre la vegetación son evidentes, pues el paso continuado elimina los arbustos más pequeños. Si las bicicletas se desplazan por pistas forestales los impactos son mucho menores que si lo hacen por senderos o por campo a través. La forma de conducción de las bicicletas incide en la intensidad de los daños, siendo más dañinas las bajadas de pendientes pronunciadas. Otros factores como el tamaño del grupo de ciclistas o la meteorología inciden en la intensidad de los daños sobre el suelo y la vegetación. El trazado de las rutas puede ser fuente de impacto si discurren por lugares sensibles.

Rutas ecuestres

Las rutas guiadas a caballo son uno de los productos de uso público ofertados en los espacios protegidos. Los impactos producidos

por estas actividades son similares a los generados por el senderismo. La compactación del suelo derivada del paso de caballos es mayor que la del pisoteo de visitantes. El efecto en la vegetación es más pronunciado, sobre todo en las áreas utilizadas como descansaderos para los caballos, donde el descalce de las raíces es máximo. En estas áreas también habrá daños en los pastos y cambios en la composición de las comunidades. En las áreas de descanso se producirá cierta acumulación de materia orgánica y la aparición de especies nitrófilas. Debe prestarse especial atención a la compatibilidad de las rutas ecuestres con otras actividades (bicicleta, senderismo).

Merenderos y actividades de esparcimiento

Se agrupan en este apartado las comidas campestres y todas las actividades propias de áreas recreativas, tanto estáticas como dinámicas (juegos infantiles, deportes, etc.). Normalmente, se realizan en áreas de acampada y lugares fácilmente accesibles con vehículos. Los visitantes suelen desplazar cierto utillaje para su recreo, al igual que ocurre con la acampada. Los impactos principales se localizan en el suelo y vegetación. Si las medidas de gestión no son las adecuadas pueden aparecer problemas, como la proliferación de basuras. En estos lugares, la comunidad faunística sufre ciertos cambios y aumentan las especies oportunistas (córvidos, zorros, roedores). En general, decrece la diversidad de especies y hay cambios en las comunidades. La ubicación de estas áreas recreativas puede ser muy impactante en el caso de ocupar áreas críticas para especies de fauna más sensibles a la presencia humana.

Actividades deportivas más especializadas

En algunos espacios protegidos se desa rrollan actividades especializadas que normalmente son practicadas por deportistas o visitantes con intereses concretos. Estas actividades no son objeto del trabajo normal de los monitores, por lo que no se entra en detalle para explicar sus impactos ambientales. Entre estas actividades figuran algunas con cierta "tradición" como la escalada o el alpinismo. Otras se han desarrollado en los últimos años como consecuencia de avances técnicos o la mejora de materiales. Figuran aquí algunos deportes que se están comercializando como productos turísticos como el descenso de barrancos, el rafting, el parapente o el ala delta. Los deportes como la espeleología o la escalada realizados de forma consciente no presentan muchos problemas. La ubicación de estas actividades y la intensidad de uso son los puntos fundamentales que aumentan los daños.

En la espeleología los impactos se deben a restos de carburos, basuras, pintadas y daños en cavidades por coleccionismo, estos últimos suelen estar provocados por los visitantes a las cuevas y no por auténticos espeleólogos. Los desplazamientos de éstos originan senderos en el interior de las cuevas, produciéndose la compactación del suelo y la acumulación de residuos en zonas muy poco accesibles. Las molestias a la fauna hipógea suponen un impacto serio por la sensibilidad y dependencia de estas especies.

Con respecto a la escalada, los principales efectos negativos ocurren en las vías y en los lugares de concentración a los pies de las vías. La fauna rupícola es la más afectada como consecuencia de las molestias que puedan ocasionarse durante las épocas de reproducción. Si las vías están muy próximas a los lugares de nidificación el impacto puede ser severo e irreversible, llegando a producirse el abandono o el fracaso del éxito reproductor. En las vías de escalada las plantas rupícolas tienden a desaparecerr. Los materiales usados también son fuente de impacto. Por ejemplo el dióxido de magnesio deja señales muy apreciables en las vías de mayor uso.

TRABAJO DE GEOGRAFÍA Y MEDIO AMBIENTE y pequeño resumen


El día del examen, 24 de febrero, entregar mapas mudos con :

MEDIO FÍSICO DE ANDALUCÍA

RELIEVE

CLIMA E HIDROGRAFÍA

VEGETACIÓN Y ESPACIOS NATURALES

MEDIO FÍSICO DE ALMERÍA

RELIEVE E HIDROGRAFÍA

ESPACIOS NATURALES



Preguntas de estos apartados


Pequeño resumen....
Andalucía          
                        Estudio Físico
Ciclo Formativo:- Técnico en conducción de Actividades físico deportivas en el medio natural
         Módulo.- Sector de la Actividad Física y el deporte en Andalucía
         Profesor.- Francisco Javier Fernández Nieto
         IES Trevenque  La Zubia
*  Características generales del relieve.
Andalucía tiene un relieve muy variado que determina fuertes contrastes y del que derivan paisajes muy diferentes.
      Se pueden distinguir tres unidades:
·   Sierra Morena.
·   La depresión del Guadalquivir.
·   Los Sistemas Béticos.

Estos tres conjuntos se diferencian entre sí por la época geológica que se originaron, por los tipos de materiales que los constituyen y por las formas del relieve que presentan.

*               Sierra Morena.

            Sierra Morena es una alineación montañosa que se extiende a lo largo del límite norte de Andalucía. Presenta el aspecto de un escalón que separa Andalucía de la Meseta.
            Estas montañas se originaron en épocas geológicas muy antiguas y están formadas por rocas duras que han sido muy erosionadas; por ello sus cumbres son suaves. En Sierra Morena destacan la Sierra de Aracena, los Picos de Aroche y Sierra Madrona, con una altitud máxima de 1308 metros en el pico Estrella.

            Algunos afluentes del Guadalquivir, como es el caso del Bembézar o el Rivera de Huelva, han excavado en Sierra Morena valles que han abierto profundos pasillos de comunicación con la Meseta. El más importante es el paso de Despeñaperros, en Jaén.


*                           La depresión del Guadalquivir.

    Es una amplia llanura de forma triangular que se inclina y abre al Atlántico. Los dos sistemas montañosos de Andalucía la delimitan por el norte y por el sur. El río Guadalquivir discurre por su interior, más cerca de Sierra Morena que de los Sistemas Béticos.
      Esta depresión fue en tiempos lejanos un golfo marino que se llenó progresivamente con materiales erosionados procedentes de las montañas Béticas y de Sierra Morena, hasta cerrar el valle tal como hoy lo conocemos.
      El primer tramo de la depresión es estrecho, y en él predominan las lomas redondeadas y las colinas, entre las que destaca la Loma de Úbeda. En la parte central se extienden tierras muy fértiles, conocidas como las campiñas. En el tramo final dominan las llanuras bajas y, aguas debajo de la ciudad de Sevilla, aparece la marisma, zona de gran importancia ecológica inundable por el mar y el río Guadalquivir.

*                           Los Sistemas Béticos.
                  Constituyen el conjunto montañoso más extenso y de mayor altitud de la península ibérica. Se       extienden, a lo largo de unos 800 Kilómetros, desde el golfo de Cádiz hasta el Mediterráneo alicantino.
      Son montañas más jóvenes que las de Sierra Morena y sus materiales son más blandos.
      La característica principal de estos sistemas es su gran diversidad. Por esta razón, se distinguen tres       grandes conjuntos:

¨      La Cordillera Subbética, que constituye el borde sur y oriental de la depresión del Guadalquivir. Estas montañas presentan sus cumbres más importantes en el noreste con las sierras de La Sagra, Cazorla, Segura y Mágina, donde se encuentran picos que superan los 2.000 metros de altitud.

¨      La Cordillera Penibética, que se extiende paralela y muy próxima al mar Mediterráneo. Su estructura es más compleja que la  de la Cordillera Subbética, y en ella pueden distinguirse varias zonas: Sierra Nevada y la Sierra de los Filabres, donde se alcanzan las mayores altitudes de la Peninsula (Mulhacén, 3.478 metros, y Veleta, 3398 metros); la zona de Las Alpujarras, con las sierras de Contraviesa y Gádor; el complejo de las sierras de Málaga; donde destacan la Serranía de Ronda y los Montes de Málaga; y,  por último,  el campo de Gibraltar.

¨      Las depresiones u hoyas intramontañosas, que se sitúan entre las cordilleras Subbética y la Penibética. Las hoyas más importantes son las de Baza, Guadix y la Vega de Granada. 

*   Las costas.
      Andalucía posee 812 km. de costa bañadas por el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, cuyas aguas se encuentran en el estrecho de Gibraltar. Las dos costas presentan características muy distintas entre sí, lo que da lugar a paisajes muy diferentes.
¨      La costa atlántica. Se extiende desde Ayamonte, en Huelva, hasta la punta de Tarifa, Cádiz. ES una costa abierta, en su mayor parte baja y arenosa, con amplias y extensas playas. Los accidentes más importantes son el golfo de Cádiz, la ría de Huelva, el cabo de Trafalgar y la punta de Tarifa. Esta costa se conoce con el nombre turístico de Costa de la Luz.

¨      La costa mediterránea. Se extiende desde Tarifa, en Cádiz, hasta Cala Cerrada, en Almería. Su aspecto es recortado rocoso y con numerosos acantilados debido a la abundancia de sierras litorales que llegan hasta el mar. Sus playas suelen ser pequeñas calas que se abren entre las montañas. Sus principales accidentes son la bahía de Algeciras la ensenada de Málaga, el cabo Sagratif, el golfo de Almería y el cabo de Gata. La costa mediterránea de la provincia de Málaga recibe el nombre de costa del Sol, la de Granada la costa Tropical

2.-  clima y la hidrografía

 El clima.

*      Características generales

En Andalucía predomina el clima mediterráneo, cuyas características principales son las temperaturas suaves en invierno y cálidas en verano, y la marcada sequía estival, es decir, la escasez de precipitaciones durante el verano.
Este régimen de lluvias provoca que los ríos andaluces tengan un caudal escaso e irregulas y experimenten crecidas en otoño-invierno y fuertes sequías en verano.
El clima de Andalucía está determinado, en primer lugar, por su posición geográfica, pero también por otros factores, como son la latitud, el relieve y la mayor o menor cercanía del mar.
Las temperaturas son cálidas en verano y suaves en invierno. Pero existen diferencias entre la costa, donde la acción del mar suaviza las Temperaturas durante todo el año, y el interior, donde se produce mayor contraste entre los valores invernales y estivales.
El rasgo mas destacable de las precipitaciones es su gran irregularidad. En general, las medias de la región son bajas, pero existen enormes diferencias entre un espacio con casi ausencia de precipitaciones, como es el caso de cabo de Gata, en Almería, y otros como la Sierra de Grazalema, en Cádiz, donde se registran los índices de pluviosidad mas elevados de la Península.
Directamente relacionados con el régimen de precipitaciones aparecen 2 fenómenos climáticos que provocan graves consecuencias económicas y sociales: la sequía y las inundaciones.
Frente a años a los que apenas llueve, se suceden otros donde se producen abundantes precipitaciones en cortos periodos de tiempo. Este hecho suele provocar crecidas y desbordamientos en los ríos andaluces.

*                                                                  Variantes Climáticas
La gran extensión del territorio y la diversidad del relieve permiten diferenciar distintas variantes climáticas:

*      Clima Mediterráneo típico. Corresponde a la depresión de Guadalquivir, salvo la zona costera Atlántica. Las precipitaciones alcanzan valores medios, aunque aumentan en las zonas montañosas. Las temperaturas son frías en invierno y muy altas en verano.
En este clima se distinguen 2 variantes:
*   El clima Mediterráneo de influencia oceánica. corresponde a la fachada Atlántica andaluza, donde el efecto moderador del mar determina que las temperaturas sean más suaves durante todo el año. Las precipitaciones no son muy elevadas en el litoral Onubense, mientras que alcanza los valores máximos de la región en el área del Estrecho.

*      El clima Mediterráneo con características subtropicales. Se extiende por la costa, desde Algeciras hasta Adra, en Almería. El rasgo mas importante es el escaso contraste térmico a lo largo del año, con temperaturas muy benignas. Las lluvias disminuyen hacia el este.

*      Clima Mediterráneo continentalizado. Predomina en el interior de la región, las temperaturas son muy contrastadas: inviernos muy fríos, con frecuentes heladas y veranos muy cálidos. Las precipitaciones se mantienen también en valores medios.

*      Clima Mediterráneo seco. Corresponde al litoral almeriense, donde la casi total ausencia de precipitaciones es la característica más destacable.

*      Clima de montaña. Se localiza en las altitudes más elevadas, con precipitaciones abundantes, incluso en forma de nieve, en los meses invernales y temperaturas bajas a lo largo de todo el año.

 Los ríos

El régimen de los ríos está ligado a las características del clima, especialmente al ritmo y la cantidad de precipitaciones, lo que conlleva que, en general, tengan un caudal escaso e irregular. Por otra parte, la configuración del relieve de Andalucía determina la existencia de dos vertientes:
·         La vertiente atlántica. La forman todos los ríos que desembocan en el océano Atlántico. Son ríos largos que recogen las aguas de la mayor parte del territorio andaluz.
A esta vertiente pertenece el río más largo y caudaloso de la región, el Guadalquivir, junto con su principal afluente, el Genil. Este río se encuentra regulado por numerosos embalses que evitan las fuertes crecidas. Otros ríos de esta vertiente son el Tinto, el Odiel, el Guadalete y el Barbate.

·         La vertiente mediterránea. Esta formada por los ríos que vierten sus aguas al mediterráneo. Son ríos cortos, de fuertes pendientes y pobre caudal. Su característica principal es la gran irregularidad de su caudal, ya que sufren terribles crecidas en otoño y profundos estiajes en verano. Muchos de estos ríos permanecen secos la mayor parte del año y reciben el nombre de ramblas.
Entre ellos pueden destacarse los ríos Guadalhorce, Guadiaro, Andarax y Almanzora.

3.- La vegetación y los espacios naturales

*      Características generales
            La vegetación predominante en Andalucía es el bosque y el matorral mediterráneo. Ambos son resultado de la adaptación a las características del clima: altas temperaturas y escasez de agua, especialmente en los meses de verano. Las plantas aprovechan la escasa humedad del suelo gracias a unas raíces muy desarrolladas; las hojas pequeñas y perennes, muchas veces están protegidas por sustancias olorosas, que impiden también la perdida de agua, incluso, algunas especies han llegado a convertir sus hojas en espinas.

*  Las formaciones vegetales
            El bosque y el matorral mediterráneos constituyen los paisajes vegetales fundamentales de Andalucía, pero la complejidad del relieve y la variedad climática propician la aparición de otros tipos de formaciones vegetales que originan ecosistemas muy peculiares.

·         El bosque mediterráneo. Presenta una gran variedad de árboles y arbustos. Los árboles tienen grandes copas y profundas raíces para poder aprovechar la poco agua disponible. Son especies de madera dura, que desarrollan gruesas cortezas protectoras, cuyo ejemplo más claro es el alcornoque.
Las especies más importantes son  la encina, el alcornoque y el pino. Pero existen muchas otras especies como el algarrobo, el acebuche (olivo silvestre) o el único abeto mediterráneo, el pinsapo, que crece en las Sierras de Grazalema y de las Nieves.

·         El matorral Mediterráneo. Es quizá la formación vegetal mas importante de la región debido a la extensión que ocupa, mayor incluso que la de los bosques. Existen conjuntos de matorrales muy diferentes entre sí por las especies que los componen, por su forma y densidad, aunque podemos distinguir 2 conjuntos básicos: el maquis, denso y alto, y la garriga, igualmente densa pero más baja . El maquis y la garriga corresponden a lo que popularmente suele denominarse como”monte alto,”y “monte bajo”.
Todas las plantas que componen el matorral presentan características de adaptación al calor y a la sequía. Hay una gran cantidad de especies, entre las que se encuentran la jara, el romero, el tomillo, la aulaga, y el palmito.

·         El bosque de Ribera. Se desarrolla en los bordes de los cursos de agua, donde hay mayor humedad. La humedad del suelo disminuye desde la orilla hacia el exterior y, en base a ello, se organiza la distribución de las especies. Con las raíces sumergidas en el agua se encuentran algunos sauces; después, se instalan los chopos y lo álamos; y, por último, aparecen los fresnos, que pueden soportar periodos mas largos sin agua.
            El papel ecológico de los bosques de ribera es de gran importancia, porque controlan la acción erosiva de los ríos y permiten el desarrollo de gran variedad de especies animales y vegetales

·         Vegetación de zonas húmedas. Puede considerarse una variante de la formación anterior. Se desarrolla en zonas donde el agua presenta una mayor concentración de sales.
Las especies predominantes son la enea, el junco y la espartina, que viven con el tallo sumergido en el agua . El mejor ejemplo de este tipo de vegetación lo encontramos en las marismas del Guadalquivir.

·         La vegetación de montaña. Cuando ganamos altura, se produce un descenso de las temperaturas y un  aumento de las precipitaciones, lo cual determina la aparición de nuevas formaciones vegetales.
En las alturas bajas y medias de las montañas aparecen árboles de hoja caduca como el quejigo o el castaño. A mayores alturas crecen los pinos de alta montaña. Por último, en las cumbres más altas se desarrollan matorrales, como los piornos, capaces de soportar la nieve y el hielo. Un buen ejemplo es la vegetación de Sierra Nevada.

*       Espacios naturales
Afortunadamente, Andalucía cuenta aún con numerosos espacios naturales en los que la intervención humana ha sido escasa o no perjudicial.
            Los espacios mejor conservados se encuentran en zonas que el ser humano no ha podido explotar debido a las dificultades del medio; es el caso de las marismas o de las zonas de alta montaña como Sierra Nevada.
            Un ejemplo de espacios que se han conservado debido a un uso racional que respeta el medio, es el caso de las dehesas, donde se ha sabido mantener la vegetación adaptándola a sus actividades económicas. Así en la dehesa, en lugar de destruir el bosque se ha optado por eliminar en matorral y espaciar los árboles para conseguir zonas de pasto para la ganadería.
            Los espacios naturales que han mantenido la riqueza, variedad y belleza de su vegetación fauna y paisajes han sido protegidos por las leyes.  Éstas determinan distintos grados de protección y del uso que puede hacerse de estos espacios naturales.
            Hay varios tipos de espacios protegidos: parques nacionales, parques naturales, parajes y reservas. En Andalucía hay un total de 22 parques naturales y dos parques nacionales , el Parque Nacional de Doñana que protege una zona húmeda de gran importancia y el Parque Nacional de Sierra Nevada que protege el único piso crioromediterráneo