viernes, 12 de febrero de 2016
jueves, 11 de febrero de 2016
LOS ESPACIOS NATURALES PROTEGIDOS. LOS EQUIPAMIENTOS DE USO PÚBLICO. LOS IMPACTOS DE LAS AF
EL TECO Y LAS ACTIVIDADES DE USO PÚBLICO EN LA RENPA ( red de espacios naturales protegidos de Andalucía )
- Figuras de protección
- Equipamientos de uso público
- Impactos de las actividades físicas recreativas en el medio natural
- La monitorización de las actividades
Los impactos de las actividades recreativas en el medio natural
Los impactos de las actividades recreativas en el medio
natural
A continuación se consideran y describen los principales
impactos potenciales de algunas de las actividades recreativas que con mayor
frecuencia se realizan en los espacios naturales protegidos:
Senderismo
Bajo esta denominación se incluyen los paseos y recorridos a
pie de distinta duración realizados en zonas recreativas y senderos existentes
o adecuados para tal fin. En muchas ocasiones esta actividad también tiene
lugar fuera de los senderos, siendo los efectos similares aunque la falta de un
itinerario claro suele llevar a una proliferación incontrolada de nuevos
senderos. El término de senderismo está ligado al concepto de sendero de gran
recorrido. Éstos se desarrollaron en Francia y otros países europeos a mediados
del siglo XX, en los que se recuperaron y señalizaron varios itinerarios. En la
actualidad el término puede tener diferentes acepciones. Por una parte se
interpreta como una actividad deportiva practicada en las redes de senderos de
gran y pequeño recorrido; también se aplica a los desplazamientos a pie por
áreas naturales con fines recreativos sin seguir itinerarios establecidos por
las correspondientes federaciones, o bien como una forma de conocer la
naturaleza interpretando adecuadamente lo que se encuentra o sucede a lo largo
del camino. Esta última variante será la que más interese al monitor de
espacios protegidos, pues recordemos que su función no será la de guía de
montaña. En el desplazamiento a pie el pisoteo es la acción que tiene más
efectos ecológicos negativos. Con respecto al suelo, la primera consecuencia es
la destrucción de hojas y materiales acumulados que componen el horizonte superficial
del humus. Esto conlleva una disminución del contenido en materia orgánica. La
presión del pisoteo produce un incremento de la densidad del suelo que se
compacta. Se reduce la macroporosidad y se impide la aireación, llegándose a
una pérdida de la capacidad de infiltración del agua en el suelo.
El impacto más grave en las sendas es la erosión, cuyo
desarrollo depende de las características del suelo, la pendiente, el nivel de
uso y el propio diseño del sendero. La compactación, la pérdida de cubierta
vegetal y la disminución de la capacidad de infiltración provocan un aumento de
la escorrentía que tiene mayor poder erosivo. El agua se canaliza por los
senderos que van progresando en anchura y profundidad para transformarse, en
los casos más graves, en auténticos torrentes. Llegados a este punto, se
modifican la escorrentía local y la red de drenaje. Al final, puede producirse
la desestabilización de la ladera con movilización puntual de materiales. El
pisoteo ocasiona daños directos en la vegetación e influye en la pérdida de
vigor de las plantas, disminuyendo la regeneración. La pérdida de cubierta
vegetal facilita la acción erosiva de las aguas de arroyada, que pueden
producir la exposición de raíces. En términos de biomasa perdida, la apertura
de senderos nuevos es uno de los mayores impactos en las áreas recreativas. La
cuantía e intensidad de estos daños dependerán de los diferentes ambientes que
atraviese el sendero (las turberas son más sensibles que las praderas de
herbáceas). Cuando un sendero soporta un elevado tráfico, los visitantes
tienden a ocupar bandas anejas al sendero, ampliando su anchura. En los lugares
más emblemáticos de los espacios protegidos (cascadas, miradores), se producen
retenciones en los senderos que soportan una elevada carga instantánea y
algunos visitantes deciden acortar el tiempo de espera, saliendo de los
senderos principales con el ánimo de superar los atascos. Estos comportamientos
provocan la apertura de nuevos senderos alternativos al principal que conduce
al centro de interés a visitar.
El senderismo causa molestias en las especies de mamíferos
de mayor talla y estrés en especies sensibles, sobre todo si la actividad se
realiza en épocas críticas (reproducción). Lógicamente, los senderos guiados
están trazados alejados de los lugares sensibles para no producir estos
impactos. Los senderos más usados suelen llevar un tratamiento del firme y
ciertas medidas correctoras para evitar su rápido deterioro sobre todo en las
zonas con mayor pendiente. Los senderos son utilizados habitualmente por
diferentes tipos de usuarios (senderistas, visitas guiadas, bicicletas de
montaña, caballerías). No siempre son compatibles estas actividades en los
mismos senderos. Por ello el Programa de Uso Público de cada espacio protegido
debe determinar cuál es el régimen de compatibilidad. La experiencia recreativa
de cada usuario se verá afectada por las condiciones de desarrollo de la
actividad. Por ejemplo, la satisfacción de un usuario de una ruta guiada
variará si se encuentra en su recorrido con varios grupos guiados o con grupos
de visitantes muy numerosos. De la misma forma su experiencia recreativa
decrecerá si comparte el espacio con otras actividades que pueden ser molestas
al paseante (rutas en todoterrenos, bicicletas de montaña, rutas ecuestres).
Acampada
La acampada libre en su día fue una de las actividades más
dañinas en los espacios de carácter forestal como en el caso de las Sierras de
Cazorla y Segura (antes de su declaración) y en los espacios naturales
costeros. Actualmente la acampada organizada es una actividad restringida a
áreas concretas convenientemente dotadas, señalizadas y gestionadas en los
espacios protegidos, no estando permitida su práctica en algunos.
La instalación de tiendas en las áreas de acampada lleva consigo operaciones de
remoción y limpieza del suelo (rastrillado, retirada de piedras) que alteran el
microrrelieve del terreno. Esto provoca efectos directos sobre la fauna
invertebrada y la vegetación, reduciéndose la cubierta vegetal y dificultándose
la germinación. Los surcos que se excavan alrededor de las tiendas contribuyen
a acentuar los efectos negativos que se producen en el área ocupada. El suelo
de estos lugares se compacta, pierde humedad y se modifica el microdrenaje,
haciéndose prácticamente imposible la recuperación natural. En las áreas de
acampada, los impactos son graduales y se distribuyen concéntricamente. En los
núcleos ocupados por las tiendas disminuye la infiltración de agua, decrece la
actividad de las raíces y desaparece la cubierta vegetal. La realización de
fogatas lleva consigo la recogida de matorrales, ramas y tocones de árboles caídos.
Estos juegan un importante papel en los ecosistemas forestales, pues son el
hábitat para muchas especies. Su extracción para utilizarlos en fogatas provoca
una disminución en la productividad del suelo y en la diversidad de especies.
Normalmente, el área afectada es mayor que los núcleos centrales de acampada,
considerando éstos como las superficies ocupadas por grupos de tiendas. La
superficie ocupada por las fogatas es pequeña, si bien con impactos serios. Se
altera la materia orgánica en profundidad y se destruye la cubierta vegetal,
produciéndose una disminución de nutrientes, de la humedad y de la capacidad de
infiltración del suelo. Los efectos en la vegetación son concéntricos y la
cubierta vegetal llega a desaparecer en un 90% en los núcleos de acampada,
siendo la germinación inexistente. En las zonas adyacentes o entre las parcelas
de acampada, los daños en arbustos y árboles son muy evidentes por su empleo en
fogatas y para infraestructura adicional (mástiles, piquetas, etc..). Además,
los árboles sufren descortezamientos y daños por clavos, cuerdas y diverso
utillaje. En zonas muy usadas, el descalce de raíces es común y los árboles maduros
comienzan a perder vigor, por lo que pueden llegar a caer bajo situaciones
desfavorables (tormentas, grandes nevadas). Las actividades que lleva consigo
la acampada (tránsito por los alrededores, recogida de leñas, actividades de
esparcimiento pasivo) también son otra fuente de impacto adicional. A pesar de
estar dotadas con contenedores, el sobreuso de las zonas provoca la
proliferación de basuras en los alrededores. Con respecto a la fauna, el
principal impacto es la alteración directa de los hábitats. Los más afectados
son algunos grupos de invertebrados, anfibios y reptiles y mamíferos de pequeña
talla. El trasiego de usuarios produce molestias para algunas especies que
optan por desplazarse a otros lugares. Las comunidades de aves y pequeños
mamíferos pueden experimentar ciertos cambios, aumentando las especies
oportunistas.
Vehículos
Los visitantes acceden a los espacios protegidos
principalmente en vehículos (coches y motocicletas). Además en algunos espacios
las rutas guiadas con vehículos todoterreno son uno de los servicios de uso
público. El panorama se completa con una red de pistas que en ocasiones están
accesibles al público. En todos los espacios existen aparcamientos
convenientemente adecuados, normalmente en las entradas, para facilitar la
visita a los lugares más significativos. Los principales impactos pueden
derivarse del sobreuso y de la ubicación de estos aparcamientos. En algunas
ocasiones estas áreas de estacionamiento han sido ensanchadas y los vehículos
ocupan áreas adyacentes. En este apartado se describen los impactos de los
estacionamientos no organizados y la circulación de cualquier vehículo por
pistas no asfaltadas y campo abierto. En las zonas de circulación libre, el
primer impacto es la destrucción directa de la cubierta vegetal, especialmente
el estrato arbustivo. Las especies herbáceas también son más sensibles a la
circulación de vehículos y desaparecen tras un uso intenso. Incluso con un
nivel de uso pequeño la cubierta vegetal experimenta un rápido descenso. Tras
el primer periodo de actividad, la cubierta herbácea tiende a recuperarse y con
niveles de uso relativamente moderados puede llegar a ser mayor que las
primeras veces que se utilizó el área. Esto se debe a que muchas de las
especies originales son sustituidas por otras más resistentes. Después de
sucesivos periodos de uso, el suelo se compacta y hay cambios en el microrelieve
del área que impiden la germinación y regeneración de las semillas de las
especies herbáceas. Esto ocurre fundamentalmente en aparcamientos, donde el
suelo experimenta grandes cambios en sus características. Por ejemplo, la
temperatura de superficies denudadas por rodaduras es superior en más de 5°C a
la de zonas contiguas cubiertas tan solo por especies resistentes. La
circulación de vehículos por pistas también tiene efectos perniciosos que
dependen sobre todo de la ubicación, trazado y firme de la pista, además del
nivel de uso. El problema más usual ocurre en aquellas pistas que no están
preparadas para soportar un uso público, pues se diseñaron para usos ganaderos
o forestales. Con respecto a la circulación fuera de pistas, la fragilidad del
sustrato por el que se realiza la actividad determina la magnitud del daño
ocasionado, pues las zonas volcánicas, las dunas y arenales, las turberas y los
saladares son mucho más sensibles que las áreas boscosas abiertas y las
praderas. La contaminación atmosférica puede llegar a ser un impacto importante
en aparcamientos y pistas muy utilizadas. Lo mismo puede decirse del aumento de
los niveles sonoros. El polvo levantado por los grupos de todoterrenos puede
incidir sobre la cubierta vegetal del entorno de las pistas. Los atropellos de
fauna son menos frecuentes que en las carreteras, pero en determinadas zonas y
épocas pueden causar daños sobre las comunidades de anfibios y reptiles, y en
menor medida mamíferos y aves. Estos daños se concretan en desequilibrios en la
proporción de machos y hembras, pues los atropellos masivos se producen en
época de reproducción. En ocasiones la cercanía a áreas sensibles es causa de
molestias en determinadas especies. Se han comprobado efectos negativos de
algunas pistas que discurrían por áreas de nidificación de algunas rapaces
(quebrantahuesos, águila real, azor). La circulación por cauces de arroyos y
ríos provoca alteraciones en las zonas de sedimentación y erosiona las
márgenes, aparte de la alteración de los biotopos acuáticos.
Bicicleta de montaña
Las bicicletas de montaña tienen efectos análogos al
senderismo. El trasiego por áreas sin senderos provoca la pérdida de vegetación
en las bandas de rodadura, formándose auténticas redes de senderos, que en
zonas de praderías de montaña son muy impactantes en el paisaje. Las sendas
progresan en profundidad y alteran la escorrentía y red de drenaje. Los efectos
sobre la vegetación son evidentes, pues el paso continuado elimina los arbustos
más pequeños. Si las bicicletas se desplazan por pistas forestales los impactos
son mucho menores que si lo hacen por senderos o por campo a través. La forma
de conducción de las bicicletas incide en la intensidad de los daños, siendo
más dañinas las bajadas de pendientes pronunciadas. Otros factores como el
tamaño del grupo de ciclistas o la meteorología inciden en la intensidad de los
daños sobre el suelo y la vegetación. El trazado de las rutas puede ser fuente
de impacto si discurren por lugares sensibles.
Rutas ecuestres
Las rutas guiadas a caballo son uno de los productos de uso
público ofertados en los espacios protegidos. Los impactos producidos
por estas actividades son similares a los generados por el
senderismo. La compactación del suelo derivada del paso de caballos es mayor
que la del pisoteo de visitantes. El efecto en la vegetación es más
pronunciado, sobre todo en las áreas utilizadas como descansaderos para los
caballos, donde el descalce de las raíces es máximo. En estas áreas también
habrá daños en los pastos y cambios en la composición de las comunidades. En
las áreas de descanso se producirá cierta acumulación de materia orgánica y la
aparición de especies nitrófilas. Debe prestarse especial atención a la
compatibilidad de las rutas ecuestres con otras actividades (bicicleta,
senderismo).
Merenderos y
actividades de esparcimiento
Se agrupan en este apartado las comidas campestres y todas
las actividades propias de áreas recreativas, tanto estáticas como dinámicas
(juegos infantiles, deportes, etc.). Normalmente, se realizan en áreas de
acampada y lugares fácilmente accesibles con vehículos. Los visitantes suelen
desplazar cierto utillaje para su recreo, al igual que ocurre con la acampada.
Los impactos principales se localizan en el suelo y vegetación. Si las medidas
de gestión no son las adecuadas pueden aparecer problemas, como la
proliferación de basuras. En estos lugares, la comunidad faunística sufre
ciertos cambios y aumentan las especies oportunistas (córvidos, zorros,
roedores). En general, decrece la diversidad de especies y hay cambios en las
comunidades. La ubicación de estas áreas recreativas puede ser muy impactante
en el caso de ocupar áreas críticas para especies de fauna más sensibles a la
presencia humana.
Actividades
deportivas más especializadas
En algunos espacios protegidos se desa rrollan actividades
especializadas que normalmente son practicadas por deportistas o visitantes con
intereses concretos. Estas actividades no son objeto del trabajo normal de los
monitores, por lo que no se entra en detalle para explicar sus impactos
ambientales. Entre estas actividades figuran algunas con cierta
"tradición" como la escalada o el alpinismo. Otras se han
desarrollado en los últimos años como consecuencia de avances técnicos o la
mejora de materiales. Figuran aquí algunos deportes que se están
comercializando como productos turísticos como el descenso de barrancos, el
rafting, el parapente o el ala delta. Los deportes como la espeleología o la
escalada realizados de forma consciente no presentan muchos problemas. La ubicación
de estas actividades y la intensidad de uso son los puntos fundamentales que
aumentan los daños.
En la espeleología los impactos se deben a restos de
carburos, basuras, pintadas y daños en cavidades por coleccionismo, estos
últimos suelen estar provocados por los visitantes a las cuevas y no por
auténticos espeleólogos. Los desplazamientos de éstos originan senderos en el
interior de las cuevas, produciéndose la compactación del suelo y la
acumulación de residuos en zonas muy poco accesibles. Las molestias a la fauna
hipógea suponen un impacto serio por la sensibilidad y dependencia de estas
especies.
Con respecto a la escalada, los principales efectos
negativos ocurren en las vías y en los lugares de concentración a los pies de
las vías. La fauna rupícola es la más afectada como consecuencia de las
molestias que puedan ocasionarse durante las épocas de reproducción. Si las
vías están muy próximas a los lugares de nidificación el impacto puede ser
severo e irreversible, llegando a producirse el abandono o el fracaso del éxito
reproductor. En las vías de escalada las plantas rupícolas tienden a desaparecerr.
Los materiales usados también son fuente de impacto. Por ejemplo el dióxido de
magnesio deja señales muy apreciables en las vías de mayor uso.
TRABAJO DE GEOGRAFÍA Y MEDIO AMBIENTE y pequeño resumen
El día del examen, 24 de febrero,
entregar mapas mudos con :
MEDIO FÍSICO DE ANDALUCÍA
RELIEVE
CLIMA E HIDROGRAFÍA
VEGETACIÓN Y ESPACIOS NATURALES
MEDIO FÍSICO DE ALMERÍA
RELIEVE E HIDROGRAFÍA
ESPACIOS NATURALES
Preguntas de estos apartados
Pequeño resumen....
Andalucía
Estudio Físico
Ciclo
Formativo:- Técnico en conducción de Actividades físico deportivas en el medio
natural
Módulo.- Sector de la Actividad Física
y el deporte en Andalucía
Profesor.- Francisco Javier Fernández
Nieto
IES Trevenque
La Zubia
Andalucía tiene un relieve
muy variado que determina fuertes contrastes y del que derivan paisajes muy
diferentes.
Se
pueden distinguir tres unidades:
· Sierra Morena.
· La depresión del
Guadalquivir.
· Los Sistemas Béticos.
Estos tres conjuntos se
diferencian entre sí por la época geológica que se originaron, por los tipos de
materiales que los constituyen y por las formas del relieve que presentan.
Sierra
Morena es una alineación montañosa que se extiende a lo largo del límite norte
de Andalucía. Presenta el aspecto de un escalón que separa Andalucía de la
Meseta.
Estas montañas se originaron en épocas geológicas muy
antiguas y están formadas por rocas duras que han sido muy erosionadas; por
ello sus cumbres son suaves. En Sierra Morena destacan la Sierra de Aracena, los Picos de Aroche y Sierra Madrona, con una altitud máxima de
1308 metros en el pico Estrella.
Algunos afluentes del Guadalquivir, como es el caso del Bembézar o el Rivera de Huelva, han excavado en Sierra
Morena valles que han abierto profundos pasillos de comunicación con la Meseta.
El más importante es el paso de
Despeñaperros, en Jaén.
Es
una amplia llanura de forma triangular que se inclina y abre al Atlántico. Los
dos sistemas montañosos de Andalucía la delimitan por el norte y por el sur. El
río Guadalquivir discurre por su interior, más cerca de Sierra Morena que de
los Sistemas Béticos.
Esta
depresión fue en tiempos lejanos un golfo marino que se llenó progresivamente
con materiales erosionados procedentes de las montañas Béticas y de Sierra
Morena, hasta cerrar el valle tal como hoy lo conocemos.
El
primer tramo de la depresión es estrecho, y en él predominan las lomas
redondeadas y las colinas, entre las que destaca la Loma de Úbeda. En la parte central se
extienden tierras muy fértiles, conocidas como las campiñas. En el tramo final dominan las llanuras bajas y, aguas debajo de la
ciudad de Sevilla, aparece la
marisma,
zona de gran importancia ecológica inundable por el mar y el río Guadalquivir.
Constituyen el conjunto
montañoso más extenso y de mayor altitud de la península ibérica. Se extienden, a lo largo de unos 800
Kilómetros, desde el golfo de Cádiz hasta el Mediterráneo alicantino.
Son
montañas más jóvenes que las de Sierra Morena y sus materiales son más blandos.
La
característica principal de estos sistemas es su gran diversidad. Por esta
razón, se distinguen tres grandes
conjuntos:
¨ La Cordillera Subbética, que constituye el borde
sur y oriental de la depresión del Guadalquivir. Estas montañas presentan sus
cumbres más importantes en el noreste con las sierras de La Sagra, Cazorla, Segura y
Mágina,
donde se encuentran picos que superan los 2.000 metros de altitud.
¨ La Cordillera Penibética, que se extiende paralela y
muy próxima al mar Mediterráneo. Su estructura es más compleja que la de la Cordillera Subbética, y en ella pueden
distinguirse varias zonas: Sierra
Nevada y la Sierra de los Filabres, donde se alcanzan las mayores altitudes de la Peninsula (Mulhacén, 3.478 metros, y Veleta, 3398 metros); la zona de Las Alpujarras, con las sierras de Contraviesa y Gádor; el complejo de las sierras
de Málaga; donde destacan la Serranía
de Ronda
y los Montes de Málaga; y, por último,
el campo de Gibraltar.
¨ Las depresiones u hoyas
intramontañosas, que se sitúan entre las cordilleras Subbética y la Penibética. Las
hoyas más importantes son las de Baza, Guadix
y la Vega de Granada.
Andalucía posee 812 km. de
costa bañadas por el mar Mediterráneo y el océano Atlántico, cuyas aguas se
encuentran en el estrecho de Gibraltar. Las dos costas presentan
características muy distintas entre sí, lo que da lugar a paisajes muy
diferentes.
¨ La costa atlántica. Se
extiende desde Ayamonte, en Huelva, hasta la punta de Tarifa, Cádiz. ES una
costa abierta, en su mayor parte baja y arenosa, con amplias y extensas playas.
Los accidentes más importantes son el golfo de Cádiz, la ría de Huelva, el cabo
de Trafalgar y la punta de Tarifa. Esta costa se conoce con el nombre turístico
de Costa de la Luz.
¨ La costa mediterránea. Se
extiende desde Tarifa, en Cádiz, hasta Cala Cerrada, en Almería. Su aspecto es
recortado rocoso y con numerosos acantilados debido a la abundancia de sierras
litorales que llegan hasta el mar. Sus playas suelen ser pequeñas calas que se
abren entre las montañas. Sus principales accidentes son la bahía de Algeciras
la ensenada de Málaga, el cabo Sagratif, el golfo de Almería y el cabo de Gata.
La costa mediterránea de la provincia de Málaga recibe el nombre de costa del
Sol, la de Granada la costa Tropical
2.- clima y la hidrografía
El clima.
En Andalucía predomina el clima mediterráneo, cuyas características principales son las
temperaturas suaves en invierno y cálidas en verano, y la marcada sequía
estival, es decir, la escasez de precipitaciones durante el verano.
Este régimen de lluvias provoca que los ríos
andaluces tengan un caudal escaso e irregulas y experimenten crecidas en
otoño-invierno y fuertes sequías en verano.
El clima de Andalucía está determinado, en primer
lugar, por su posición geográfica, pero también por otros factores, como son la
latitud, el relieve y la mayor o menor cercanía del mar.
Las temperaturas son
cálidas en verano y suaves en invierno. Pero existen diferencias entre la
costa, donde la acción del mar suaviza las Temperaturas durante todo el año, y
el interior, donde se produce mayor contraste entre los valores invernales y
estivales.
El rasgo mas destacable de las precipitaciones es su gran irregularidad. En general, las medias de la
región son bajas, pero existen enormes diferencias entre un espacio con casi
ausencia de precipitaciones, como es el caso de cabo de Gata, en Almería, y
otros como la Sierra de Grazalema, en Cádiz, donde se registran los índices de
pluviosidad mas elevados de la Península.
Directamente relacionados con el
régimen de precipitaciones aparecen 2 fenómenos climáticos que provocan graves
consecuencias económicas y sociales: la
sequía y las inundaciones.
Frente a años a los que apenas llueve, se suceden
otros donde se producen abundantes precipitaciones en cortos periodos de
tiempo. Este hecho suele provocar crecidas y desbordamientos en los ríos
andaluces.
La gran extensión del territorio y
la diversidad del relieve permiten diferenciar distintas variantes climáticas:
En este clima se distinguen 2
variantes:
Los ríos
El régimen de los ríos está ligado a las
características del clima, especialmente al ritmo y la cantidad de
precipitaciones, lo que conlleva que, en general, tengan un caudal escaso e
irregular. Por otra parte, la configuración del relieve de Andalucía determina
la existencia de dos vertientes:
·
La vertiente atlántica. La forman todos los ríos que desembocan en el
océano Atlántico. Son ríos largos que
recogen las aguas de la mayor parte del territorio andaluz.
A esta vertiente pertenece el río más largo y
caudaloso de la región, el Guadalquivir, junto con su principal afluente, el
Genil. Este río se encuentra regulado
por numerosos embalses que evitan las fuertes crecidas. Otros ríos de esta
vertiente son el Tinto, el Odiel, el Guadalete y el Barbate.
·
La vertiente mediterránea. Esta formada por los ríos que vierten sus aguas
al mediterráneo. Son ríos cortos, de fuertes pendientes y pobre
caudal. Su característica principal es
la gran irregularidad de su caudal, ya que sufren terribles crecidas en otoño y
profundos estiajes en verano. Muchos de estos ríos permanecen secos la mayor
parte del año y reciben el nombre de ramblas.
Entre ellos pueden destacarse los ríos Guadalhorce,
Guadiaro, Andarax y Almanzora.
3.- La vegetación y los espacios naturales
La
vegetación predominante en Andalucía es el bosque y el
matorral mediterráneo. Ambos son resultado de la
adaptación a las características del clima: altas temperaturas y escasez de
agua, especialmente en los meses de verano. Las plantas aprovechan la escasa
humedad del suelo gracias a unas raíces muy desarrolladas; las hojas pequeñas y
perennes, muchas veces están protegidas por sustancias olorosas, que impiden
también la perdida de agua, incluso, algunas especies han llegado a convertir
sus hojas en espinas.
El
bosque y el matorral mediterráneos constituyen los paisajes vegetales
fundamentales de Andalucía, pero la complejidad del relieve y la variedad
climática propician la aparición de otros tipos de formaciones vegetales que
originan ecosistemas muy peculiares.
·
El bosque mediterráneo. Presenta una gran variedad de árboles y arbustos.
Los árboles tienen grandes copas y profundas raíces para poder aprovechar la
poco agua disponible. Son especies de madera dura, que desarrollan gruesas
cortezas protectoras, cuyo ejemplo más claro es el alcornoque.
Las especies más importantes son la encina, el alcornoque y el pino. Pero existen muchas otras especies como el algarrobo, el acebuche (olivo silvestre) o el único abeto mediterráneo, el
pinsapo, que crece en las Sierras
de Grazalema y de las Nieves.
·
El matorral Mediterráneo. Es quizá la formación vegetal mas importante de
la región debido a la extensión que ocupa, mayor incluso que la de los bosques.
Existen conjuntos de matorrales muy diferentes entre sí por las especies que
los componen, por su forma y densidad, aunque podemos distinguir 2 conjuntos
básicos: el maquis, denso y alto, y la garriga, igualmente densa pero más baja
. El maquis y la garriga corresponden a lo que popularmente suele
denominarse como”monte alto,”y “monte bajo”.
Todas las plantas que componen el matorral
presentan características de adaptación al calor y a la sequía. Hay una gran
cantidad de especies, entre las que se encuentran la jara, el romero, el tomillo, la aulaga, y el palmito.
·
El bosque de Ribera. Se desarrolla en los bordes de los cursos de
agua, donde hay mayor humedad. La humedad del suelo disminuye desde la orilla
hacia el exterior y, en base a ello, se organiza la distribución de las
especies. Con las raíces sumergidas en el agua se encuentran algunos sauces; después, se instalan los chopos y lo álamos; y, por último, aparecen los fresnos, que pueden soportar periodos mas largos sin agua.
El
papel ecológico de los bosques de ribera es de gran importancia, porque
controlan la acción erosiva de los ríos y permiten el desarrollo de gran
variedad de especies animales y vegetales
·
Vegetación de zonas húmedas. Puede considerarse una variante de la formación
anterior. Se desarrolla en zonas donde el agua presenta una mayor concentración
de sales.
Las especies predominantes son la enea, el junco y la espartina, que viven con el tallo sumergido en el agua . El
mejor ejemplo de este tipo de vegetación lo encontramos en las marismas del
Guadalquivir.
·
La vegetación de montaña. Cuando ganamos altura, se produce un descenso de
las temperaturas y un aumento de las
precipitaciones, lo cual determina la aparición de nuevas formaciones
vegetales.
En las alturas bajas y medias de las montañas
aparecen árboles de hoja caduca como el quejigo o el castaño. A mayores alturas crecen los pinos de alta montaña. Por último, en las cumbres más
altas se desarrollan matorrales, como los piornos, capaces de soportar la nieve y el hielo. Un buen
ejemplo es la vegetación de Sierra Nevada.
Afortunadamente,
Andalucía cuenta aún con numerosos espacios naturales en los que la
intervención humana ha sido escasa o no perjudicial.
Los
espacios mejor conservados se encuentran en zonas que el ser humano no ha
podido explotar debido a las dificultades del medio; es el caso de las marismas
o de las zonas de alta montaña como Sierra Nevada.
Un
ejemplo de espacios que se han conservado debido a un uso racional que respeta
el medio, es el caso de las dehesas, donde se ha sabido mantener la vegetación
adaptándola a sus actividades económicas. Así en la dehesa, en lugar de
destruir el bosque se ha optado por eliminar en matorral y espaciar los árboles
para conseguir zonas de pasto para la ganadería.
Los
espacios naturales que han mantenido la riqueza, variedad y belleza de su
vegetación fauna y paisajes han sido protegidos por las leyes. Éstas determinan distintos grados de
protección y del uso que puede hacerse de estos espacios naturales.
Hay
varios tipos de espacios protegidos: parques nacionales, parques naturales,
parajes y reservas. En Andalucía hay un total de 22 parques naturales y dos
parques nacionales , el Parque Nacional de Doñana que protege una zona húmeda de gran importancia y
el Parque Nacional de Sierra Nevada que
protege el único piso crioromediterráneo
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